
(Joaquín Pérez de Arriaga)
Lucena, «hijo del muy sapientíssimo Doctor y Reverendo Prothonothario don Juan Remirez de Lucena, Embajador y del Consejo de los Reyes Nuestros Señores», cuando estaba «studiando en el preclarísimo Studio de la muy noble ciudad de Salamanca», publicó en el taller de imprenta de Leonardo Hutz y Lope Sanz, a la sazón instalados en la ciudad, el primer tratado de ajedrez impreso que nos ha llegado. En él, nos da la primera noticia del ajedrez moderno, y Lucena para «adotrinar a los que no saben» dice: «Para lo cual, de qué suerte se ha de practicar, entiendo escribir todos los mejores juegos que yo en Roma, y por toda Italia y Francia y España he visto jugar a jugadores y yo he podido por mí mesmo alcanzar».
El Arte de ajedrez fue escrito y publicado justo en el momento de transición del juego antiguo —del viejo, dice Lucena— al juego moderno —de la dama, dice Lucena— como demuestra el hecho de que Lucena incluya tanto las reglas de juego de ambos sistemas como que la colección de juegos de partido conste de 76 del viejo y 74 de la dama.
El Arte de ajedrez contiene, la dedicatoria, 12 reglas y 150 juegos de partido. La primera regla da las normas de juego del viejo y de la dama, algunas reglas universales y recomendaciones generales para practicar el juego. Las reglas segunda a duodécima contienen doce aperturas del ajedrez de la dama, origen de la actual teoría de aperturas. Entre los 74 juegos de partido que pueden considerarse de la dama, 37 son originales compuestos por Lucena y muestran la agilidad de la nueva dama, el nuevo alfil o la posibilidad de promocionar un peón en una dama.
El padre de Lucena, el muy sapientíssimo Doctor y Reverendo Prothonothario don Juan Remirez de Lucena, Embajador y del Consejo de los Reyes Nuestros Señores, gestionó y obtuvo en la corte de los Reyes Católicos la licencia para que el Arte de ajedrez que había escrito su hijo lo pudiese dedicar al príncipe Juan, futuro Rey y Señor de vidas y haciendas de un poderoso imperio entre los más grandes que han existido. Además, financió la carísima edición con 162 xilografías de diagramas y las numerosas orlas y letras capitales. Todo ello para tratar de conseguir que su hijo entrase en el séquito al servicio del príncipe Juan, garantizándose un porvenir adecuado. La muerte en Salamanca del príncipe Juan el 4 de octubre de 1497 truncó el proyecto de los Lucena.
La relación de Lucena con el ajedrez se mantuvo a lo largo de su vida como nos garantizan las tres obras más, hasta ahora halladas:
Tras este pequeño recorrido para rememorar las obras de Lucena relacionadas con el ajedrez, sólo resta seguir expresando nuestra más sincera admiración hacia ese estudiante de la Universidad de Salamanca que con su lucidez y esfuerzo situó al ajedrez español a la cabeza del ajedrez universal a finales del siglo XV y principios del siglo XVI.
Acusar a Lucena y a su padre de que pretendían conseguir un puesto en la Corte de los Reyes Católicos con un tratado de ajedrez plagiado, sin ninguna prueba que lo avale, parece excesivo. La simple lectura del Arte de ajedrez de Lucena y la afirmación de su trayectoria cuando dice «Para lo cual, de qué suerte se ha de practicar, entiendo escribir todos los mejores juegos que yo en Roma, y por toda Italia y Francia y España he visto jugar a jugadores y yo he podido por mí mesmo alcanzar» debía bastar para que no se intente emborronar su mérito.
![]() Arte de ajedrez, Salamanca, c. otoño 1497 |
![]() Manuscrito de Göttingen, c. 1505 |
![]() Manuscrito París Place, c. 1515 |
![]() Manuscrito París f. allem. 107, c. 1530 |
La consideración del Arte de ajedrez con CL juegos de partido de Lucena (Salamanca: c. otoño de 1497) como el primer tratado de ajedrez impreso que existe, no puede discutirse apoyándose en la existencia de «un incunable fantasma», como le llamó Adriano Chicco, del que sólo tenemos referencias, no se conoce ni un solo ejemplar y del cual, en el mejor de los casos, sólo nos ha llegado el título y el colofón. Las dos primeras y únicas referencias bibliográficas del tratado de Francesch Vicent, obtenidas por correo, que han alimentado la fantasía de muchos historiadores y bibliógrafos, son las siguientes:
Del libro de Vicent que reseñan estos documentos no conocemos su contenido y mucho menos si era de damas, como dice J. Vargas Ponce en la relación de su viaje a Montserrat en 1799, o el tipo de juegos de partido que contenía o si eran de ajedrez antiguo —del viejo— o bien de ajedrez moderno —de la dama—. Debido a la variedad de posibles tipos de juegos de partido existentes, incluso pasatiempos tipo las cuatro esquinas o el ratón y el gato, por ejemplo, resulta arriesgado suponer que, aunque en la portada anunciara que contenía «Jochs partits», fuesen de un tipo determinado, a gusto del comentarista de turno.
Siguiendo el criterio bibliográfico usual, hay que considerar este libro desaparecido, a efectos prácticos, como si no hubiera existido.
También resulta sorprendente que el tratado de Vicent no estuviera registrado en los repertorios bibliográficos importantes más antiguos y en particular en los que están dedicados a la literatura valenciana, o bien en otros documentos donde su presencia hubiera sido natural:
A partir de las referencias bibliográficas, obtenidas por correo, sin haber visto el libro, de R.D. Caballero y F. Méndez, único dato existente, perderse en sutilezas o hipótesis sin base real sobre los contenidos que pudiera tener ese libro sobrepasa los límites de lo razonable. Así sucedió con Y. Averbaj —Revista Internacional de Ajedrez, 2-1993 y 3-1994— que en sus artículos, traducidos al castellano, defendía la hipótesis de las «cifras muy cercanas», y cuya respuesta detallada pueden ver los interesados en la Revista Internacional de Ajedrez, 5 y 6-1993 y 7-1994. A pesar de los esfuerzos de Averbaj en defensa de su hipótesis, no ha podido aportar, hasta ahora, ningún dato. Las conclusiones que entonces publiqué siguen siendo válidas y pueden resumirse así:
El título del poema, describiendo una batalla mitológica, dice así: Hobra intitulada escachs d'amor feta per don franci de Castellví e narcís vinyoles e mossen fenollar sots nom de tres planetas ço es Març, Venus e Mercuri per conjunccio e influencia dels quals fon inventada. Hoy día este valioso manuscrito está en paradero desconocido. El poema no estaba fechado y su estilo arcaizante y la caligrafía utilizada han sugerido a algunos comentaristas, desde su hallazgo a principios del siglo veinte (Ignasi Casanovas en 1905), que pudiera ser muy antiguo, pero lo mismo sucedió con el Manuscrito de Göttingen de Lucena, que se intentó fechar en épocas muy tempranas pero, finalmente, su contenido, y no los aspectos formales han determinado un entorno razonable para su datación. En el caso de Escachs d'amor, considerando como terminus ante quem la muerte del primero de los tres participantes involucrados, los dos caballeros que participan y Fenollar que va dando las reglas de juego, es decir circa 1515, posible año del fallecimiento de Castellví. En el poema, cada uno de los participantes representa a un dios y sus atributos: Castellví a Marte, Vinyoles a Venus y Fenollar a Mercurio.
Vamos a considerar a continuación algunos detalles del reglamento que para este juego redactan los participantes. Hay que tener siempre presente que se trata de una fantasía que sirve de trama a un poema en el que participan Francesc de Castellví (? – antes de 1515?) y Narcís Vinyoles (? – vivía en 1516), en presencia de Bernat Fenollar (1438?-1516), el redactor de las normas de juego, todos ellos valencianos (las fechas han sido tomadas de Martín de Riquer, 1980). El poema consta de sesenta y cuatro estrofas de nueve versos cada una. A Fenollar no le pareció adecuado el reglamento al uso, según dice, y para el juego que iba a ser la base del poema caballeresco estableció normas al efecto, distintas de las que, por ejemplo, había dado Lucena y que estuvieron vigentes hasta al menos 1561 que las utilizaba Ruy López. Entre las normas que estableció Fenollar hay que destacar las nuevas o las que se omiten, por ejemplo:
Por otra parte parece que el documento se escribió cuando sus autores hacía tiempo que jugaban el ajedrez de la dama con las normas que conocemos por Lucena, como dice Fenollar en la estrofa 54: "Mas nostre joch de nou vol enremarse de still novell e strany a qui bel mira". Es decir: "Pero nuestro juego quiere todavía adornarse, con un nuevo estilo excepcional para quien bien lo considere", según traduce J. Ribelles Comín. El hecho de que, por ejemplo, se sobrentiendan las reglas de juego del alfil, implica que todos sabían como se jugaba. El que se rechazase que hubiese sobre el tablero "mil Reynes" indica una larga experiencia, porque no es fácil encontrar partidas con varias Reynes. El reglar que las reynas no se ataquen es sólo para el nuevo ajedrez, porque en el medieval los alferzas, que eran los antecesores de la nueva dama, jugaban cada uno por su color sin poder atacarse. Es decir, todas las reglas de Fenollar se refieren al nuevo ajedrez, el cual quiere modificar con sus reglas de un still novell e strany para este poema. Además, hay que tener en cuenta que la apertura que utilizaron Fenollar, Castellví y Vinyoles para el juego 'inventado' por ellos es la variante de repertorio que había dado Lucena en el Arte de ajedrez (c. otoño 1497) —Apertura de los peones centrales: 1. e4 d5 2. e×d5 D×d5 3. Cc3 Dd8— retirando la dama atacada a su casilla de origen en la tercera jugada.
Una la lectura un poco detallada del juego 'inventado' para este poema nos muestra que determinadas jugadas se hacen sin tener en cuenta el reglamento establecido, ya que, por ejemplo, como la reynas no pueden atacarse entre sí, tampoco defienden a sus piezas, ya que la reyna adversaria podría capturarlas impunemente. Como puede apreciarse, el juego se desarrolla con la servidumbre de los inventores a largos años de experiencia en el ajedrez con las reglas habituales que conocemos gracias al tratado de Lucena y no muestran aprovechar las ventajas del nuevo reglamento que se habían proporcionado para este encuentro.
Las piezas que se utilizaban eran rojas y verdes. En las estrofas del poema, cada jugador va describiendo poéticamente el sentido de sus jugadas y después de cada jugada de Castellví-Marte con las rojas y la correspondiente respuesta de Vignoles-Venus con las verdes, Fenollar-Mercurio va desgranando las reglas a que debe atenerse el juego en esa oportunidad. En la última estrofa del poema, Castellví describe el mate con que finaliza el juego. Los datos para esta partida se han tomado de Bibliografía de la lengua valenciana de José Ribelles Comín (1915), que da una buena transcripción y su traducción al castellano.
Lucena. Arte de Ajedrez. Salamanca, c. 1497. Lucena nos dio la primera noticia del ajedrez moderno en su tratado de ajedrez impreso en Salamanca. Su esfuerzo de recopilación de las aperturas y composición de los juegos de partido en pro de la difusión del nuevo ajedrez, es impagable. Sus obras posteriores nos enseñan su dedicación y atención posterior, con nuevos análisis y líneas de aperturas.
F. Vicent. Libre del Jochs partits dels scachs. Valencia, 1495. De este libro, del que no se ha encontrado ni un solo ejemplar, sólo tenemos el título. Desde hace más de un siglo, que se recuperaron las referencias bibliográficas que figuran más arriba, no se ha podido aportar ningún dato sobre su contenido.
F. de Castellví, N. Vinyoles y B. Fenollar. Escachs d'amor. Este tardío manuscrito, según dicen sus autores, sin fechar, donde se describe un juego caballeresco con unas reglas de juego nuevas, distintas, redactadas para esta ocasión y ejemplo único en su especie, no es homologable con el ajedrez que se jugaba con las reglas vigentes desde Lucena (1497) hasta Ruy López (1561), y por lo tanto, carece de valor ajedrecístico. Su valoración debe venir por otras características.
23-12-2009 Joaquín Pérez de Arriaga
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